El traslado del obispo Colindres a San Miguel; lo que no se ha dicho

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  • abril 10, 2018
  • Por Radio El Salvador Internacional
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El siete de diciembre del año pasado el papa Francisco nombró a monseñor Fabio Reynaldo Colindres, como nuevo obispo de la diócesis de San Miguel. Su traslado y retraso en la toma de posesión de su nuevo cargo han estado salpicados de especulaciones y sospechas dentro y fuera de la Iglesia Católica.

Cuatro meses exactamente después del nombramiento, Colindres asumió el pasado sábado el nuevo cargo que le asignó el papa, justo el último día que le confiere el Código Canónico para tomar posesión. La demora en la posesión del cargo tendría una razón: el nuevo jefe de la catedral de San Miguel gestionó por todos los medios para asumir el nuevo cargo sin dejar de ser el Obispo Castrense. Y lo logró.

Dos sacerdotes conversaron con APS y confirmaron la versión de un tercero: “Pareciera que él (Colindres) no quería irse para San Miguel. Él no lo toma como un ascenso, sino todo lo contrario, siente que lo han bajado de cargo, prefiere seguir siendo obispo castrense”.

En opinión de los religiosos, “monseñor prácticamente cayó en rebeldía, porque como que aceptaba ser obispo de San Miguel, pero al mismo tiempo seguir siendo el obispo castrense”. Una alta fuente militar consultada para este reportaje respondió, bajo la condición de no revelarse su identidad: “es probable que algo haya de cierto de eso”, dijo en forma lacónica.

 

Desde diciembre del año pasado, inmediatamente después de su nombramiento como obispo de San Miguel, mientras algunos medios de comunicación lo manejaron como un ascenso, otros medios especularon que el traslado podía ser una especia de castigo. Incluso “una decisión para sacarlo de la jugada”.  A Monseñor Colindres se le estaría aplicando aquello que se dice en la jerga eclesiástica: “Promoveatur ut amoveatur”, es decir, “promuévasele para removerlo”.

El rápido ascenso del obispo mediático

Colindres nació el 20 de junio de 1961 en la ciudad de Ilobasco, situada en el Departamento de Cabañas. Allí creció e hizo sus estudios de primaria y secundaria. En su juventud descubrió su vocación sacerdotal e ingresó en los Padres de la Misión de Guatemala, con los que estudió filosofía. Luego cursó sus estudios de teología en el Seminario Mayor San José de la Montaña, en San Salvador.

El 5 de julio de 1986 fue ordenado sacerdote en la Diócesis de San Vicente, por el obispo José Oscar Barahona Castillo. Tras ordenarse viajó a Roma (Italia) para estudiar en la Pontificia Universidad Gregoriana, donde se licenció en Teología Cristiana.

En cuanto regresó a El Salvador, tres años después, comenzó a ejercer su ministerio pastoral. Desde 1989 hasta el 2000 fue educador y profesor del libro sagrado en el Seminario de San José de la Montaña. También fue Subsecretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES), miembro del Consejo Internacional de Catequesis (COINCAT) y Capellán Castrense. Luego, desde el 2000 hasta el 2008 fue Vicario General y Administrador Apostólico del Obispado Castrense del país.

El dos de febrero de 2008, tras varios años trabajando en el Obispado Castrense, el Papa Benedicto XVI le nombró como nuevo Obispo Castrense de El Salvador​. Recibió la consagración episcopal el 29 de marzo de ese año, de manos del entonces Nuncio Apostólico en el país y Belice “Monseñor” Luigi Pezzuto.

A su regreso de Roma, Colindres dirigió un programa de televisión, con el apoyo de la Telecorporación Salvadoreña y de ASDER, bajo la responsabilidad de Lumen 2000. Su incursión en la televisión y la radio le dio rápidamente mucha notoriedad. Algunos de sus hermanos sacerdotes lo identifican como un obispo conservador y muy dado a la buena vida que le ha permitido su cercanía con sectores pudientes del país.

Por ello no fue casualidad que miembros de algunas de las familias más acaudaladas de El Salvador hayan cabildeado ante la Nunciatura Apostólica y el Vaticano para que se le nombrara arzobispo de San Salvador, luego de la renuncia de monseñor Fernando Sáenz Lacalle, quien se jubiló en 2008 al cumplir 75 años de edad.

Pero el papa Benedicto XVI se inclinó por el obispo de San Vicente, monseñor José Luis Escobar Alas, a quien nombró arzobispo el 27 de diciembre de 2008.

Los costos de ser mediador de la llamada “tregua” entre pandillas

En febrero de 2012 el periódico digital El Faro reveló que las pandillas MS-13 y la 18, las dos más grandes del país, habían pactado una tregua, a cambio de favores de parte del gobierno. Sus facilitadores habrían sido el columnista de El Diario de Hoy, Paolo Luers, un alemán que a principios de los años 80 se enroló en la guerrilla y pasó buena parte del conflicto armado en Morazán; Raúl Mijango, quien fuera comandante de la desaparecida guerrilla y fue, al igual que Luers, miembro del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), liderado por Joaquín Villalobos. El tercer mediador sería el obispo castrense Fabio Colindres.

El gobierno del expresidente Mauricio Funes rechazó que hubiera pactado con las pandillas. Tanto el mandatario como el ministro de Justicia y Seguridad y luego de Defensa, general David Munguía Payés, explicaron que el gobierno había facilitado un acuerdo entre las pandillas, bajo la mediación de Luers, Mijango y Colindres.

La tregua, que Munguía Payés prefiere llamar hasta el día de hoy “proceso de pacificación”, contó con el apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA), que verificó la entrega de armas por parte de los pandilleros y el pacto de no agresión entre la MS y la 18. En casi un año que estuvo vigente el acuerdo, entre febrero de 2012 y marzo de 2013, hubo 1,500 muertos menos que en el mismo período del año anterior.

Colindres reconocería en una reunión en Casa Presidencial, ante un grupo de personas, que su papel como mediador de la tregua le ocasionó serios problemas con muchas de las personas de la llamada “alta sociedad” que le apreciaba. “¡Monseñor! ¿Cómo es posible que se haya metido en eso? Le reclamó una vez una señora de esas encopetadas, que antes le saludaba cordialmente y hasta con beso en la mano.

El obispo castrense respondía que “no es posible matar a 60 mil pandilleros para acabar con el problema de las maras”, convencido de la necesidad de una solución pactada entre las pandillas para detener la violencia en El Salvador. Incluso en una entrevista publicada por el diario español El País, el 12 de abril de 2013, Colindres dijo que “no podemos exigir a las maras que renuncien a la extorsión, sin alternativas”.

Probablemente, luego de su rol protagónico en la llamada tregua entre pandillas, Colindres no volvería a tener el aprecio y apoyo que antes tuvo en las altas esferas de la sociedad salvadoreña.

Su llegada tarde a la Diócesis de San Miguel

Luego de su nombramiento como obispo de la Diócesis de San Miguel, el 7 de diciembre del año pasado, en sustitución de monseñor Miguel Ángel Morán Aquino, que ocupó por 15 años ese cargo, Colindres contaba con dos meses para tomar posesión. Es decir, que debía asumir a más tardar el 7 de febrero. Pero no lo hizo.

Fue hasta el pasado sábado, 7 de abril, que Colindres finalmente tomó posesión del nuevo cargo que le asignó el papa Francisco, durante una misa concelebrada por el cardenal Gregorio Rosa Chávez y el arzobispo Escobar Alas, en la catedral de San Miguel. Del 7 de diciembre al 7 de abril habían transcurrido cuatro meses exactamente.

El Código Canónico señala en el Canon 382, apartado n. 2:   “A no ser que se halle legítimamente impedido, quien ha sido promovido al oficio de Obispo diocesano debe tomar posesión canónica de su diócesis dentro del plazo de cuatro meses a partir del momento en que recibe las letras apostólicas, si aún no había recibido la consagración episcopal, y dentro del plazo de dos meses, si ya estaba consagrado”.

Según dicho Código, Colindres tenía dos meses para tomar posesión del nuevo cargo, pues ya contaba con la consagración, que recibió el 29 de marzo de 2008 y no existía una razón de fuerza mayor para no asumir. Sus tres hermanos sacerdotes no dudan en señalar que el nuevo obispo de San Miguel “no quería soltar el otro cargo, el de obispo castrense”.

El jefe militar consultado por APS confirmó que Colindres seguirá en el cargo de Obispo Castrense, al mismo tiempo que obispo de San Miguel, por lo que dividirá su tiempo entre San Salvador y la ciudad oriental. El Obispo Castrense tiene plaza en el Ministerio de Defensa y su salario es similar al de un oficial de alto rango.

Los sacerdotes que aceptaron conversar con este medio sobre el tema desconocen cuál ha sido el papel del Arzobispado y del mismo Nuncio Apostólico para que Colindres “se saliera con las suyas y mantenga los dos cargos”. De lo que sí están seguros es que “sabe moverse y utilizar sus  influencias”.

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