Asesino de Romero recibió 1,000 colones por dispararle

El Vaticano anunció este sábado que monseñor Óscar Arnulfo Romero, el obispo salvadoreño asesinado hace 38 años, se convertirá en santo el próximo 14 de octubre, fecha en que será canonizado por el papa Francisco.

Romero fue asesinado de un balazo en el corazón. El asesino habría recibido mil colones por disparar contra el religioso, el 24 de marzo de 1980, consigna un documento del Vaticano elaborado para sustentar el proceso de canonización, al cual tuvo acceso la Agencia de Prensa Salvadoreña (APS).

El documento, de más de mil páginas, señala entre muchas cosas que el dinero habría sido entregado por el ex mayor Roberto D´Abuisson, a Walter Antonio Álvarez, posiblemente el francotirador, quien un año después, en septiembre de 1981, fue secuestrado por desconocidos y poco después fue encontrado su cadáver. El crimen de Álvarez nunca fue investigado por las autoridades.

El expediente, que APS tuvo a la vista, incluye numerosas entrevistas y documentación sobre el magnicidio. Es el documento base del proceso de canonización de Romero, encargado por la Congregación de la Causa de los Santos. Sus autores son Vicenzo Criscuolo, relator general; monseñor Vicenzo Paglia, postulador de la causa del mártir salvadoreño, y Roberto Morozzo Della Rocca, colaborador del informe.

En la página 450 del expediente, bajo el título Informatio-Biographia et Martyrium, se refiere el testimonio de una testigo que identificó al asesino de Romero como “un hombre fornido, de complexión fuerte, piel blanca”, que luego de  disparar salió corriendo hacia un carro color rojo. “Relata esta señora que desde ese día, su esposo y ella misma se vieron constantemente asediados por hombres fuertemente armados, pues en las fotografías que tomaron del cuerpo asesinado del Siervo de Dios, su esposo aparece ayudando a recoger el cuerpo herido para llevarlo a la clínica”, cita el documento de la Santa Sede.

Relata el informe que el 7 de mayo de 1980, D´Aubuisson fue arrestado en la finca San Luis, en Santa Tecla, mientras hablaba con otros militares y civiles sobre un golpe de Estado que debía efectuarse en una fecha indeterminada. Se capturaron doce militares de alta y de baja, y doce civiles, que se encontraban ahí reunidos. Entre los documentos incautados al exmayor del ejército se encontrarían pruebas para incriminarlo de la autoría intelectual del crimen del arzobispo Romero, pero el proceso judicial nunca prosperó.

El relato del Vaticano cita reiteradamente el informe de la Comisión de la Verdad. “La reconstrucción de la dinámica del homicidio en el informe de la Comisión de la Verdad afirma que el exmayor Roberto D´Aubuisson, el excapitán Álvaro Saravia y Fernando Sagrera, estuvieron presentes el día 24 de marzo de 1980 en la residencia de Alejandro Cáceres en San Salvador. Llegó el capitán Eduardo Ávila y avisó que el arzobispo Romero oficiaría una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia ese mismo día”.

“El capitán Ávila opinó que esta era una buena  oportunidad para asesinar al arzobispo. El exmayor D´Abuisson ordenó que se hiciese y responsabilizó al excapitán Saravia del operativo. Al observar que se requería un francotirador, el capitán Ávila afirmó que él se encargaría de contactarlo por medio de Mario Molina (hijo del ex presidente Arturo Armando Molina). Según el informe, el parqueo del Hotel Camino Real (hoy Intercontinental) sirvió de punto de encuentro de los asesinos antes de dirigirse a la capilla”, agrega el documento del Vaticano.

Prosigue diciendo el expediente de la Santa Sede que el crimen de Romero fue perpetrado por cuatro personas, quienes utilizaron un coche color rojo, como relató la testigo que estuvo en la capilla al momento del asesinato. Entre los cuatro que se reunieron en el Hotel Camino Real estaba el sicario que disparó una sola vez contra el arzobispo desde el exterior de la iglesia.

“Amado Antonio Garay, así se llamaba el conductor del vehículo del delito. Walter Antonio Álvarez, apodado Musa, era otro miembro del escuadrón de la muerte, quizás el asesino”, apuntó el documento. Álvarez recibió 1,000 cólones de parte de D´Aubuisson, como pago correspondiente por el asesinato de Romero. Pero el mes de septiembre de 1981 Álvarez fue secuestrado por desconocidos y se le encontró muerto poco después.

La Oficina de Derechos Humanos María Julia Hernández, antes Tutela Legal del Arzobispado, presentó hace unos meses una petición formal para que se reabra la investigación del asesinato de monseñor Romero, pues insiste en la necesidad de que los autores intelectuales y materiales sean llevados ante  la justicia.

El expediente del Vaticano señala que hay testimonios de testigos que “quedaron sin utilizar para fines procesales, pues en aquella época las autoridades salvadoreñas no tenían interés alguno en arrojar luz de manera objetiva sobre el homicidio del Siervo de Dios”.

Romero será canonizado el próximo 14 de octubre en Roma, 38 años después de aquel fatídico lunes 24 de marzo de 1980. El 23 de mayo de 2015 fue beatificado por el papa Francisco.

El arzobispo Romero nació el 15 de agosto de 1917, en Ciudad Barrios, al  norte del departamento de San Miguel. Muchos que le conocieron personalmente le recuerdan como un hombre sencillo y austero, identificado con la gente humilde.


Source: Agencia de Prensa Salvadoreña (APS)

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