Banca de El Salvador, cada vez más colombiana y hondureña que salvadoreña

El sistema bancario de El Salvador cada vez es más propiedad de inversionistas colombianos y hondureños que de accionistas salvadoreños, reveló un informe del Banco Central de Reserva.
Mientras los bancos Agrícola y Davivienda fueron adquiridos por capital colombiano, el Citi fue comprado y renombrado como Cuscatlán por empresarios hondureños, quienes además abrieron recientemente en El Salvador el Banco Atlántida.

La Red de Investigadores del Banco Central de Reserva (REDIBACEN) realizó la conferencia “Eficiencia y Rentabilidad de la Industria Bancaria Salvadoreña”, que estuvo a cargo de Leily Mendoza, Jefe del Departamento de Estabilidad del Sistema Financiero del BCR.
El estudio señaló que la economía dolarizada conlleva algunas implicaciones: mayor vulnerabilidad ante choques exógenos, ante la eliminación de la política monetaria como mecanismo de ajuste, mayor conexión entre el sector real, fiscal y financiero, el riesgo país se puede disparar con una reducción en la liquidez sistémica, y una actuación limitada del BCR en su rol de prestamista de última instancia. Una economía dolarizada impone restricciones a la capacidad del BCR de ejercer política monetaria.
Los bancos comerciales son los principales actores en el Sistema Financiero. A diciembre 2017, los bancos comerciales en El Salvador son 14 y los cooperativos, 6. Además, los bancos comerciales poseen la mayor participación en los activos con US$17,877.5 millones y una participación de mercado de 59.3%. En los antecedentes mostrados en el estudio se menciona que la estructura de propiedad de la banca ha cambiado, pasando de una predominación nacional hacia una regional.

 

 

Las utilidades de la banca eran en 2011 de $196 millones; en los años siguientes se redujeron. En 2016 habían caído a $141 millones, pero el año pasado éstas se recuperaron y sumaron $152 millones. La reducción de las utilidades se debe a la mayor competencia entre los 14 bancos y 6 financieras que operan en el país, indicó el informe del BCR.

Mendoza explicó que los bancos pasaron de obtener el 14 % de sus fondos del extranjero en diciembre de 2016 al 11 % un año después. O sea que están utilizando más dinero de los mismos depósitos, pero la mayoría de estos son a plazos. Mendoza señaló que el año pasado los depósitos tuvieron un crecimiento “atípico” de un 10.4 % y sumaron $11,715 millones, expuso la funcionaria del BCR.

Esto se explica porque los salvadoreños en Estados Unidos envían más dinero por miedo a las políticas migratorias de ese país, así como por la emisión de $600 millones en deuda que el país hizo.

Según Mendoza, en cuanto a los ingresos, explicó que se ha dado una reducción pero que esto se debe a que ha habido más competencia en el sector porque en los últimos años han surgido nuevos bancos comerciales y sociedades de ahorro y crédito, como Banco Azul, Apoyo Integral y Banco Azteca. Explicó que esto no es algo malo, al contrario, significa que hay más opciones en el mercado.

Los resultados del estudio en cuanto a la rentabilidad del sistema bancario revelan que las utilidades de la banca salvadoreña se han reducido en los últimos años. Para responder a la pregunta de por qué se han reducido las utilidades, la expositora demuestra que los mayores costos de captación y gastos de saneamiento son las principales causas de esta reducción. Los costos principales de captación que han impactado son los de depósitos y del financiamiento externo.

Además, el estudio revela que la banca ha enfrentado una mayor competencia afectando el crecimiento de los ingresos. Los ingresos han aumentado, pero el crecimiento de los ingresos ha sido menor que el crecimiento de los costos.

El estudio evalúa la eficiencia de la industria bancaria, la cual se puede entender como la relación entre un producto y los insumos que se utilizan para crearlo. Los indicadores que utiliza para evaluarla son: Gastos de administración/ Activos productivos y Gastos de administración/Ingresos financieros.

La banca salvadoreña ha reducido sus gastos administrativos en relación a los activos productivos en los últimos años. Por su parte, el ratio de Gastos de Administración a Ingresos Financieros también señala mejoras en la eficiencia, por lo cual, la Licda. Mendoza afirma que el sistema bancario salvadoreño ha mejorado su eficiencia en los últimos años; sin embargo, hay espacio de mejora en comparación con el resto de países de la región.

Hay que destacar que la economía dolarizada le da un entorno distinto al Sistema Bancario Salvadoreño. El estudio compara a El Salvador con la región a través de dos indicadores: el ROE (utilidades/patrimonio) y el Margen de Intermediación implícito (ingresos y costos de intermediación). En Centroamérica, la banca salvadoreña se encuentra en 5º lugar en términos del ROE, superando únicamente a Costa Rica. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que el sistema financiero salvadoreño mantiene una solvencia más alta (el índice de solvencia está por encima del límite legal requerido). El Salvador es el tercer país con mayor margen de intermediación financiero en Centroamérica; no obstante, su tendencia es a disminuirlo.

El estudio de BCR afirma, a manera de conclusión, que la banca ha mejorado sus indicadores de eficiencia en los últimos años pero aún presenta espacio de mejora en comparación con el resto de países de la región. Además, la rentabilidad de la banca ha disminuido en los últimos años, producto del menor crecimiento de ingresos respecto al crecimiento de los costos (principalmente costos de captación y saneamientos). Por último, el sistema financiero salvadoreño tiene un alto nivel de solvencia en comparación con países de la región, manteniendo su condición de estabilidad y solidez.


Source: Agencia de Prensa Salvadoreña (APS)

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