“Fue el odio profundo de la represión oligárquica la que armó la mano del asesino” de Romero: El Vaticano (actualizada)

El próximo 14 de octubre el Vaticano proclamará santo a monseñor Óscar Arnulfo Romero, el obispo asesinado en 1980 por un escuadrón de la muerte de la extrema derecha de El Salvador.

El Vaticano ha concluido que el asesinato del arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, ocurrido hace 38 años, fue producto de una conspiración de la oligarquía de este país con un escuadrón de la muerte comandado por el mayor del ejército Roberto D´Aubuisson.

“Fue el odio profundo de la represión oligárquica la que armó la mano del asesino” de Romero, dice un informe de mil páginas a la que tuvo acceso la Agencia de Prensa Salvadoreña (APS) y que ahora sale a la luz pública por primera vez.

El extenso documento sugiere que probablemente D´Aubuisson estuvo en el lugar del crimen de Romero, aquella tarde del lunes 24 de marzo de 1980, para verificar su ejecución. El asesinato fue cometido por un francotirador, quien disparó al corazón del arzobispo de San Salvador, mientras oficiaba una misa en la capilla del hospitalito Divina Providencia, en la colonia Miramonte Poniente de la capital.

El expediente, que incluye numerosas entrevistas y documentación sobre el magnicidio, es el documento base del proceso de canonización de Romero, encargado por la Congregación de la Causa de los Santos. Sus autores son Vicenzo Criscuolo, relator general; monseñor Vicenzo Paglia, postulador de la causa del mártir salvadoreño, y Roberto Morozzo Della Rocca, colaborador del informe.

El expediente recoge fragmentos del informe de la Comisión de la Verdad, creada por Naciones Unidas luego de la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra civil de El Salvador, que concluyó en 1992 con saldo de más de 75,000 muertos.

“El exmayor Roberto D´Abuisson dio la orden para asesinar al Arzobispo y dio instrucciones precisas a miembros de su entorno, de manera que, actuando como escuadrón de la muerte, organizaran y supervisaran la ejecución del asesinato”, señala el documento del Vaticano citando el informe de la Comisión de la Verdad.

La Oficina de Derechos Humanos María Julia Hernández, antes Tutela Legal del Arzobispado, presentó hace unos meses una petición formal para que se reabra la investigación del asesinato de monseñor Romero, pues insiste en la necesidad de que los autores intelectuales y materiales sean llevados ante  la justicia.

El expediente del Vaticano señala que hay testimonios de testigos que “quedaron sin utilizar para fines procesales, pues en aquella época las autoridades salvadoreñas no tenían interés alguno en arrojar luz de manera objetiva sobre el homicidio del Siervo de Dios”.

Por lo tanto, agrega, “no se ha comprobado su validez, no obstante se incluyen porque su mera lectura sugiere la atribución de responsabilidad del delito a un escuadrón de la muerte. Además, parecen demostrar la presencia en el lugar del delito del ex mayor D´Abuisson, habida cuenta de que frecuentemente el señor D´Abuisson llevaba puesta una chumpa cuando se movía de un lugar a otro”.

“Es probable que D´Aubuisson estuviera presente en  el lugar de los hechos para verificar personalmente el exacto cumplimiento de la operación con la que se pretendía matar al Siervo de Dios”, señala textualmente el documento del Vaticano.

En la página 450 del expediente, bajo el título Informatio-Biographia et Martyrium, se refiere el testimonio de una testigo que identificó al asesino de Romero como “un hombre fornido, de complexión fuerte, piel blanca”, que luego de  disparar salió corriendo hacia un carro color rojo. “Relata esta señora que desde ese día, su esposo y ella misma se vieron constantemente asediados por hombres fuertemente armados, pues las fotografías que tomaron del cuerpo asesinado del Siervo de Dios, su esposo aparece ayudando a recoger el cuerpo herido para llevarlo a la clínica”, cita el documento de la Santa Sede.

Recuerda que el 7 de mayo de 1980, D´Aubuisson fue arrestado en la finca San Luis, en Santa Tecla, mientras hablaba con otros militares y civiles sobre un golpe de Estado que debía efectuarse en una fecha indeterminada. Se capturaron doce militares de alta y de baja, y doce civiles, que se encontraban ahí reunidos. Entre los documentos incautados al exmayor del ejército se encontrarían pruebas para incriminarlo de la autoría intelectual del crimen del arzobispo Romero, pero el proceso judicial nunca prosperó.

El relato del Vaticano cita reiteradamente el informe de la Comisión de la Verdad. “La reconstrucción de la dinámica del homicidio en el informe de la Comisión de la Verdad afirma que el exmayor Roberto D´Aubuisson, el excapitán Álvaro Saravia y Fernando Sagrera estuvieron presentes el día 24 de marzo de 1980 en la residencia de Alejandro Cáceres en San Salvador. Llegó el capitán Eduardo Ávila y avisó que el arzobispo Romero oficiaría una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia ese mismo día”.

“El capitán Ávila opinó que esta era una buena  oportunidad para asesinar al arzobispo. El exmayor D´Abuisson ordenó que se hiciese y responsabilizó al excapitán Saravia del operativo. Al observar que se requería un francotirador, el capitán Ávila afirmó que él se encargaría de contactarlo por medio de Mario Molina (hijo del ex presidente Arturo Armando Molina). Según el informe, el parqueo del Hotel Camino Real sirvió de punto de encuentro de los asesinos antes de dirigirse a la capilla”, agrega el documento del Vaticano.

Prosigue diciendo el expediente de la Santa Sede que el crimen de Romero fue perpetrado por cuatro personas, quienes utilizaron un choche color rojo, como relató la testigo que estuvo en la capilla al momento del asesinato. Entre los cuatro que se reunieron en el Hotel Camino Real estaba el sicario que disparó una sola vez contra el arzobispo desde el exterior de la iglesia.

“Amado Antonio Garay, así se llamaba el conductor del vehículo del delito. Walter Antonio Álvarez, apodado Musa, era otro miembro del escuadrón de la muerte, quizás el asesino”, apuntó el documento. Álvarez recibió 1,000 cólones de parte de D´Aubuisson, como pago correspondiente por el asesinato de Romero. Pero el mes de septiembre de 1981 Álvarez fue secuestrado por desconocidos y se le encontró muerto poco después.

D´Abuisson moriría de un cáncer en la garganta el 20 de febrero de 1992. En 1981 fue el principal fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que gobernó El Salvador durante 20 años, de 1989 a 2009.

En 1992 la Iglesia Católica presentó al Vaticano la solicitud de canonización de monseñor Romero, a quien el papa Francisco declaró beato el 23 de mayo de 2016.

Y más recientemente, el pasado 7 de marzo, Francisco firmó el decreto que avala un milagro por la mediación de monseñor Romero, concedido a una madre y a su hijo que estaban en peligro de muerte en un embarazado de alto riesgo. El papa anunció que con el decreto, todo está listo para establecer la fecha de santificación de Romero, a quien en muchos países del mundo ya se reconoce como San Romero de América.

El próximo 21 de octubre el papa canonizará a Pablo VI y probablemente también a monseñor Romero, en una ceremonia en la Plaza de San Pedro, en la Santa Sede.

Ahora se sabe que sectores poderosos del país, los mismos que conspiraron junto con el escuadrón de la muerte al mando de D´Abuisson, hicieron todos los esfuerzos que pudieron para impedir la santificación de Romero.

Entre los detractores de monseñor Romero y opositores a la canonización del obispo mártir, se encuentran incluso algunos obispos de la misma Iglesia Católica salvadoreña, ha dicho el papa Francisco y el documento del Vaticano.

Y en efecto, el documento del Vaticano recoge las opiniones de al menos dos obispos que compartieron la Conferencia Episcopal de El Salvador junto con Romero, que lo acusaron de comunista y prácticamente justificaron su asesinato.

Pero la verdad finalmente se impuso. Dentro de pocos meses, el sacerdote hijo del cartero de Ciudad Barrios, pueblo del norte del departamento de San Miguel, donde nació, se convertirá en San Romero.

“Sus asesinos no tenían razón, Dios lo ha resucitado y de  eso nosotros somos testigos”, dijo  este sábado el sacerdote Vicente Chopin, pocas horas después del anuncio del Vaticano de su canonización el 14 de octubre.


Source: Agencia de Prensa Salvadoreña (APS)

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