Gerson Martínez debe demostrar ahora de lo que está hecho

Por Jorge Urbina, abogado y analista político.

El proceso de evaluación del resultado adverso electoral, por parte del FMLN, no es precisamente un acto de mera crítica y de autocrítica, de la militancia y las direcciones municipales, departamentales y nacional. Es la oportunidad de asegurar una amplia participación de los militantes, sin exclusiones y con un alto perfil democrático, de tal manera que se asegure en el corto plazo la reunificación y la revalidación de la autoestima política partidaria.

Para esto se requiere de un liderazgo que demuestre de lo que está hecho, en el sentido de que debe asumir el control democrático del proceso de rectificación y reunificación partidaria, asumiendo e impulsando el imaginario colectivo de la militancia del FMLN y del país en su conjunto.

Pero que de igual forma, defina claramente que su rol y protagonismo, debe trascender de un enfoque simplista de recuperación partidaria, a la necesidad de asegurar el bienestar y transformación real de la sociedad salvadoreña.

Hablamos de un liderazgo fuerte, protagónico, transparente e incorruptible, para la transformación democrática, económica, social y de seguridad del país, que evidencie la capacidad y visión estratégica y operativa de corto y largo plazo, apoyándose en cuadros políticos, técnicos y profesionales con un alto perfil y capacidad en la gestión pública.

La amenaza real, hoy en El Salvador; son los grupos de poder oligárquicos, los verdaderos responsables de la pobreza, marginación, exclusión y sub desarrollo de la inmensa mayoría de los salvadoreños. Estos grupos conservadores, hoy, como resultado de la elecciones, han asumido el control de la Asamblea Legislativa y atentan entre otros, contra las transformaciones sociales hasta hoy alcanzados y de igual forma presagian el control de las decisiones legislativas, de elección de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, Fiscal, Corte de Cuentas y de un control legislativo que requiere voto por mayoría simple y calificada.
El FMLN y el Gobierno del presidente Sánchez Cerén no son los responsables de la pobreza, falta de inversión, desempleo, desnutrición, inseguridad y analfabetismo en el país, esta condición ha sido heredada de los grupos de poder oligárquico, la “cúpula real del partido ARENA”, la cual no ha cambiado en los últimos 30 años.

Quienes hoy gracias al “voto de castigo” en contra del FMLN se han apoderado del control político de la Asamblea Legislativa y vuelven a ser una amenaza real de los intereses populares. Enfrentar esto y asegurar el órgano Ejecutivo en El Salvador, requiere de un liderazgo fuerte, democrático, audaz, eficaz, transparente, con capacidad de acción, incorruptible y con carisma.

Un liderazgo que demuestre con hechos su vocación concertadora y de impulso de una amplia política de alianzas y con capacidad real de ponerse a la cabeza de las fuerzas democráticas de El salvador. Esa es la madera de la que esperamos este hecho Gerson Martínez, pero hoy es cuando lo debe demostrar.


Source: Agencia de Prensa Salvadoreña (APS)

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