La UCA dice que “este es el momento de realizar un cambio” y recomienda al gobierno apartarse de las políticas neoliberales

  • En Noticias
  • octubre 19, 2016
  • Por webmaster
  • 2
uca

La Universidad Centroamericana (UCA) considera que la actual crisis de las finanzas públicas del país es oportuna para “realizar un cambio y dar un gran viraje, apartándose de las políticas neoliberales” impulsadas por los gobiernos hasta 2009, a las que responsabiliza de la actual situación financiera que enfrenta la administración del presidente Salvador Sánchez Cerén.

“Las políticas públicas tienen que dar un gran viraje apartándose de las políticas neoliberales impulsadas por los gobiernos de turno hasta 2009, las cuales se han convertido en un pesado lastre para la población salvadoreña”, señala el Departamento de Economía de la UCA, en un comunicado titulado: Posición ante la crisis fiscal generada por las políticas neoliberales aplicadas desde los 90.

Según el documento, “estas medidas al ser parte de la estructura de un modelo impuesto por organismos internacionales, implementadas bajo elementos legales, forman una especie de única alternativa para El Salvador”.

El Departamento de Economía de la UCA advierte que “la crisis que el Estado salvadoreño está viviendo en las finanzas públicas, es una crisis que corresponde a todos los salvadoreños”, pero que “es necesario alertar a los sectores mayoritarios que no forman parte de las élites empresariales económicamente pudientes y con poder político, para que no se dejen sorprender por medios de comunicación y tanques de pensamiento simpatizantes de estas élites y sus expresiones políticas”.

Estos medios y entidades, según la UCA, “buscan crear una imagen que denigra el importante esfuerzo de dos administraciones por liberar al Estado salvadoreño del lastre nocivo en la política pública y económica, creado por los casi veinte años de administraciones comprometidas con el enfoque neoliberal”.

“Hasta el momento los esfuerzos realizados por los gobiernos del FMLN, aunque importantes, han sido muy tímidos e insuficientes para generar esta relevante transformación de las políticas públicas que redunden en profundos cambios estructurales que tanto urgen a la nación”, indica la posición de la UCA, uno de los principales tanques de pensamiento académico del país.

Actualmente el gobierno está negociando bilateralmente con ARENA los votos a favor de la emisión de $1,200 millones de dólares en bonos para poder cancelar la deuda con los acreedores, el pago a proveedores de bienes y servicios, pensiones, el FODES a las 262 alcaldías del país y otros compromisos. Pese a que algunos de sus personeros del partido ARENA han reconocido que la crisis actual es producto de un problema de al menos dos décadas, se han negado hasta ahora a aprobar la emisión de los bonos.

La UCA afirma que el déficit y la deuda pública que ahora tiene El Salvador “es el resultado de una política fiscal de corte neoliberal, es decir, que afecta a los sectores vulnerables por igual que a los sectores económicamente poderosos, que pretende sostener los gastos del gobierno con ingresos provenientes de manera casi exclusiva de los impuestos indirectos, evitando recolectar ingresos a través de los impuestos a las fortunas, las ganancias distribuidas y la propiedad”.

Además, agrega, “se tiene que señalar, que los montos estimados de evasión y apropiación indebida del IVA representan una considerable erosión a los ingresos del Estado”.

Para la UCA, “es necesario mencionar que un factor importante en la generación de la vulnerabilidad de las cuentas del Estado es la evasión fiscal y la apropiación indebida del IVA. A consecuencia de estos desajustes, se estima que el Estado deja de percibir anualmente cerca de US$1,500 millones, cifra que tiene un relevante significado, si se toma en cuenta que la deuda pública de corto plazo asciende a un poco más de US$1000 millones. Al mismo tiempo, solo la evasión de los impuestos a la renta empresarial se eleva a US$800 millones”.

 

“Semejante cantidad de fondos que van a aumentar las riquezas, principalmente, de las élites empresariales capitalistas puede servir para generar inversiones en programas de salud, educación y programas de potenciación de las capacidades humanas. Asimismo, daría lugar a un aumento en el empleo que genera efectos multiplicadores, dinamizando la economía e impulsando el crecimiento”, remarcó.

 

El Departamento de Economía de la UCA considera que es imprescindible que se le dé “total atención al llamado del Gobierno para que los distintos sectores políticos, sociales y económicos del país hagan causa común en la solución de la presente crisis fiscal”.

 

Pero considera “imprescindible la revisión de estas propuestas por todos los sectores sociales del país para evitar que las nocivas políticas neoliberales se sigan profundizando y se dé una franca transformación hacia políticas públicas y económicas más equitativas que generen un desarrollo socioeconómico adecuado a los intereses de las mayorías desfavorecidas”.

 

De acuerdo con el posicionamiento de la UCA, “el país fue empujado por esas políticas, impuestas por instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), a una situación económica caracterizada por bajos crecimientos, vulnerabilidad e insuficiente absorción por parte del mercado de trabajo de la población trabajadora salvadoreña; que ha debido en parte importante, emigrar, someterse a la precariedad laboral de la informalidad, y a los bajos ingresos y prestaciones que obtienen una relevante proporción de trabajadores en el sector formal”.

 

“Los bajos crecimientos y el aumento galopante de la informalidad se han debido a la entrega de las decisiones productivas y de inversión al gran capital de El Salvador, sin exigirle a cambio su debido aporte, vía regulación fiscal, para realizar las inversiones necesarias en el ser humano y la tecnología dejando como prioridad el logro de ganancias de corto plazo”, sostiene.

 

La posición de la UCA es que, “esta condición ha distorsionado el sistema económico volviéndolo muy vulnerable, agravándose con el proceso de dolarización, que a su vez, limitó de manera fundamental nuestra política económica y depositó su confianza en la capacidad empresarial para innovar y realizar los cambios tecnológicos necesarios para poder volvernos competitivos en el contexto de una economía equitativa, función que los empresarios capitalista principales de El Salvador no han querido asumir”.

 

Considera que “actualmente, se vuelve necesario que junto a la austeridad que debe practicar el Estado, los principales empresarios capitalistas del país asuman plenamente el compromiso de colocar y operar sus capitales y riquezas en función social, es decir, que inviertan en la fuerza productiva principal: la población trabajadora; para poder realizar los importantes cambios tecnológicos que permitan al país crear una base material y técnica, que lo haga menos vulnerable a las crisis externas y permita resolver los problemas internos”.

 

La UCA sostiene que “enfatizar la necesidad de austeridad del Estado es eliminar las malas prácticas de gastos suntuarios, “plazas fantasmas” y demás formas de corrupción. Sin embargo, la austeridad no debería confundirse con un recorte de gasto generalizado”.

 

“Reconocemos que el Estado emplea a una parte de fuerza de trabajo salvadoreña y esto no puede denominarse como un despilfarro, de igual manera el gasto público con un Estado activo en la economía contribuye al crecimiento económico, sin embargo, durante el modelo neoliberal el rol del Estado ha sido subsidiario”, agrega el comunicado.

 

La Universidad Centroamericana estima que “se debe procurar que, a través de la planificación, el gasto público genere efectos dinamizadores en la economía que se traduzcan en un crecimiento del empleo digno y, por tanto, en mejora de las condiciones materiales de la clase trabajadora. Lo anterior se vuelve apremiante, especialmente por la poca dinámica del sector empresarial señalada anteriormente”, advierte.

 

La UCA reconoce que “las últimas dos administraciones del Estado (de Mauricio Funes y de Salvador Sánchez Cerén) están cambiando el sistema asistencialista instaurado por los anteriores gobiernos – enfocados en el llamado “combate a la pobreza”- , por políticas de gasto enfocadas en la inversión social, que potencian las capacidades humanas para convertir a la población trabajadora salvadoreña en una fuerza de trabajo más productiva”.
Pero advierte que “los cambios para generar mayor inversión social en las personas y tecnologías por parte del Estado han sido muy incipientes para logra cambiar el perfil neoliberal de estas políticas en particular y el conjunto de políticas públicas en general”.


Source: Agencia de Prensa Salvadoreña

Comentarios

comentarios